domingo 2 de octubre de 2011

Apunte naturalista



Observando con atención la conducta de las parejas contemporáneas que aseguran amarse pero no tiene críos ( vaya a saber usted que tipo de amor es ese que no se anima a reproducirse) Se ha comprobado que en un ochenta y siete por ciento de los humanos estudiados en estas circunstancias, adoptan mascotas a las que educan y tratan como si fueran sus verdaderos hijos; así, sabemos el caso de conejos que toman leche en biberones, perros muy civilizados que se ponen corbata para traer el periódico a sus padres y gatos que comen con cubiertos dando cátedra de etiqueta social.
En esto, los otros mamíferos suelen ser más tradicionales con sus inseguridades. Se sabe de un porcentaje bajísimo, casi nulo, donde por temor al compromiso o vaya usted a saber qué miedo instintivo, los animales han decidido adoptar humanos como si fueran cachorros; (Es célebre el caso de Lupercale, la loba que amamantó a Rómulo) aunque estos hombres, ya de adultos, preservan en sus genes la naturaleza impredecible de su especie . Lo que sí, por más que científicos y profesores de modales les muestren la manera correcta de hacerlo, insisten en comer pollo usando las manos o devorar a sus padres al menor pretexto.